- El Sentido De La Vida
- El Nihilismo
- El Existencialismo
- El Sentido De La Vida
El sentido de vida en una definición muy simple podría
decirse que es la estrella que nos guía en el camino de la vida, que nos
permite darle una dirección, “un norte”, para orientar nuestra acción aun
cuando los accidentes nos desvíen de ese camino. A partir de esto, podemos
incluso medir en nuestra propia vida,nos aparecen sentidos que podríamos llamarlos mas o menos provisionales. ¿Por qué
provisionales? porque muchas veces tomamos un objetivo y lo elevamos a “sentido
de vida”, y tanto por lograrlo, como por no lograrlo, nos exponemos a caer
luego en un vacío de sentido o vacío existencial. El famoso “listo, ya lo
tengo, ¿y ahora qué?”. Esos objetivos vitales convertidos en sentidos de vida
son lo que podríamos llamar sentidos provisionales. No son malos de por sí,
pero hay que saber que están expuestos al accidente, y que cualquier cosa que
nos lo impida, o sea cual fuere la razón por la cual los perdamos, nos va a
dejar en situación de vacío y de sufrimiento, ¡incluso al alcanzarlos!.
Una de las más interesantes aventuras que se nos presentan en la vida es
encontrarle sentido. Sí, es correcto, la vida tiene sentido, pero nos
corresponde a cada uno encontrarle el sentido individual que nos permitirá
aprovechar al máximo nuestra travesía por este mundo.
Encontrarle sentido (nuestro
sentido) a la vida es una aventura fascinante. Significa creer realmente que
nos hemos manifestado y continuamos haciéndolo por un propósito elevado, un
propósito que solo nosotros podemos vislumbrar y lograr.
El sentido de la vida tiene
que ver con asumir la responsabilidad de nuestra vida y lo que ocurre en ella,
con convertirnos en creadores de nuestra vida en lugar de ser simples
observadores pasivos, y que nos encontramos aquí para un propósito único, que
solo nosotros podemos realizar.
El sentido de la vida está profundamente mezclado con las
concepciones filosóficas y religiosas de la existencia, la conciencia y la
felicidad, y afecta a muchas otras cuestiones tales como el significado
simbólico, la antología, el valor, el propósito, la ética, el bien y el mal, el
libre albedrío, las concepciones de Dios, la existencia de Dios, el alma y el
más allá. También desde el Humanismo y la literatura son amplias las
aportaciones y reflexiones sobre estas cuestiones, pero dejando de lado la
visión religiosa de las mismas.
Una alternativa centrada en el ser humano en sí mismo, alejada de las
concepciones religiosas o más globales, es la pregunta «¿Cuál es el significado
de mi vida?». El valor de
la cuestión relativa a la finalidad de la vida puede coincidir con la
consecución de la realidad última, o un sentimiento de unidad, o una sensación
de lo sagrado.
- El Nihilismo
El nihilismo (del latín nihil, "nada") es la
corriente artística y filosófica que toma como base la negación de uno o más de
los supuestos sentidos de la vida.
El
nihilismo suele presentarse como nihilismo
existencial, forma en la que se sostiene que la vida carece de
significado objetivo, propósito, o valor intrínseco. El nihilismo se puede
considerar crítica social, política y cultural a los valores, costumbres y
creencias de una sociedad, en la medida en que éstas participan del sentido de la vida negado por dicha corriente filosófica.

El
término nihilista fue
creado por el novelista ruso Iván
Turguénev en su novela Padres e hijos (1862):
"Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no
acepta ningún principio como artículo de fe" y se extendió de manera
extraordinaria en la sociedad rusa de la segunda mitad del siglo XIX con
distinto significado: para los conservadores era ofensivo, para los llamados
"revolucionarios demócratas" era una señal de identidad.
El término nihilista fue creado por el novelista ruso Iván Turguénev en su novela Padres e hijos (1862): "Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe" y se extendió de manera extraordinaria en la sociedad rusa de la segunda mitad del siglo XIX con distinto significado: para los conservadores era ofensivo, para los llamados "revolucionarios demócratas" era una señal de identidad.
Nietzsche estructuró la conceptualización del
término, pero éste ya existía como corriente en la antigua Grecia representado
por la Escuela
cínica y
en el escepticismo.
El
nihilismo niega lo que pretenda un sentido superior, objetivo o determinista de la existencia puesto que dichos
elementos no tienen una explicación verificable. En cambio, es favorable a la
perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la historia
objetiva, sin ninguna finalidad superior o lineal. Es partidario de las
ideas vitalistas y lúdicas, de deshacerse de todas las
ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización,
una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes.
En este
sentido el nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni
mucho menos "terrorismo" como
suele pensarse, si bien estas acepciones se le han ido dando con el tiempo a la
palabra. De todas formas hay autores que al nihilismo, entendido como negación
de todo dogma para
dar apertura a opciones infinitas no determinadas, le llaman nihilismo positivo, mientras que al
sentido de negación de todo principio ético que conlleve la negligencia o
la autodestrucción le
llaman nihilismo negativo,
aunque también se los conoce como nihilismo
activo y nihilismo
pasivo.
Una de
las referencias más lejanas se encuentra en el filósofo sofista Gorgias quien
afirmaba: "Nada existe, si algo existe no es cognoscible por el hombre; si
fuese cognoscible, no sería comunicable" o en la actitud vital de su
discípulo Diógenes de Sinope.
Aunque
el término fue popularizado por el novelista ruso Iván Turguénev en su novela Padres e hijos (1862) para describir las visiones de los emergentes
intelectuales radicales rusos, la palabra nihilismo fue introducida en el
discurso filosófico por primera vez por Friedrich Heinrich Jacobi (1743–1819) en una carta enviada a Fichte en 1799.
Jacobi usó
el término para caracterizar el racionalismo, y en
particular a la filosofía crítica de Immanuel Kant con el
fin de llevar a cabo una reductio ad absurdum según
el cual todo el racionalismo (la filosofía como crítica) se reduce a nihilismo,
y por lo tanto debe ser evitado y reemplazado con un retorno a algún tipo de
revelación o conocimiento trascendente.
El nihilismo como expresión política
está vinculado al anarquismo ya que rechaza las jerarquías, la autoridad y el
dominio del hombre sobre el hombre. En algunos países, como Rusia, el movimiento cultural
nihilista fue el origen de las agrupaciones políticas anarquistas que lucharon
por la abolición del Estado.
El nihilismo también suele asociarse
al punk, un movimiento
cultural y musical que defiende la autogestión, critica a la Iglesia y se opone al consumismo.
- El Existencialismo
El existencialismo es una corriente filosófica que
persigue el conocimiento de la realidad
a través de la experiencia inmediata de la propia existencia. De todas formas,
no se ha desarrollado una teoría precisa o exacta que defina claramente este
concepto.
Lo que está claro es que este
movimiento de la filosofía destaca
al ser humano individual como creador del significado de su vida. La
temporalidad del sujeto, su existencia concreta en el mundo, es aquello
que constituye al ser y no una supuesta esencia más abstracta.
Este término fue el
resultado de un intenso trabajo filosófico desarrollado entre los siglos XIX y
XX; en una búsqueda clara de la razón de la existencia a partir de la
individualidad, las emociones, las acciones y la responsabilidad de cada
individuo.
Se considera como padre del existencialismo al filósofo Soren
Kierkegaard . Fue él quien
determinó que cada individuo es quien debe encontrarle un sentido a su
existencia. Y agregó que la mayor responsabilidad del ser humano radica en
vivir su propia vida de forma pasional y sincera, pese a los mil obstáculos que
puedan presentarse.
De todas formas, el término no
se acuñó hasta la década del 40 y quienes lo hicieron fueron los
franceses Jean-Paúl Sartre (1905–1980) y Albert Camus (1913–1960).
Considerados hoy como los máximos exponentes del existencialismo.
Según lo explicó el propio
Sartre el existencialismo es una forma humana de entender la existencia.
Posteriormente, se incluyó dentro de esta ideología a pensadores de épocas
anteriores como Hedegger, Nietzche o el propio Kierkegaard.
Esta corriente puede dividirse en diversas escuelas; entre las mismas podemos destacar: el existencialismo teísta (reflexiona sobre la existencia de Dios y el Espíritu), el existencialismo ateo (niega lo divino) y el existencialismo agnóstico (considera que la existencia de Dios es irrelevante para la existencia humana)
A
pesar de esto, podemos afirmar que el existencialismo es una corriente
filosófica moderna (es decir, resultante de la Modernidad) en la cual el
sujeto es el centro de la reflexión filosófica, entendido como ser libre y
autoconsciente que se determina a sí mismo.
Rechaza estrictamente las
conceptualizaciones que tiendan a determinar al individuo o cualquier “esencia”
superior a éste, destacando así la importancia de la decisión y el proceso
constructivo del hombre a través de su propio accionar. Se destacan temas como
la angustia frente el mundo, la soledad, la responsabilidad, etc.
Sin duda, su máximo exponente
es Jean Paul Sartre, aunque también encontramos autores de la talla
de Martin Heidegger, Albert Camus y más atrás en el
tiempo, Søren Aabye Kierkegaard. Obviamente, todos estos autores han
tenido su propio desarrollo teórico, pero tienen en común su preocupación por
el lugar del hombre en el mundo moderno y sus consecuencias.











